Recientemente, acabo de tener un choque conmigo mismo, al descubrir que eventualmente he estado viviendo demasiado rápido para lo poco que puedo estar disfrutando de la vida. Jamás me había puesto a reflexionar la velocidad con la que vivo el día a día y lo poco que disfruto de los milagros de la vida, del resplandor del sol, de la brisa del mar, incluso hasta del murmullo de las aves, lo sé, lo sé, estoy sonando muy romantic style, pero, es algo que pocas veces y con los dedos de una mano puedo contar las veces que lo he hecho. Hace unas cuantas semanas, leí a un investigador que había cerrado sus redes sociales porque era adicto a ellas, me hice esa pregunta a mí mismo y como lo dicta la literatura, el primer paso de un adicto es reconocer la adicción para pedir ayuda, me negué internamente a reconocer que soy un adicto a las redes sociales, aunque mis reportes semanales de uso de la pantalla encendida del teléfono oscila entre las 4.5 y 5 horas de uso al día, no es ...