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Estamos viviendo demasiado rápido para lo poco que estamos disfrutando

Recientemente, acabo de tener un choque conmigo mismo, al descubrir que eventualmente he estado viviendo demasiado rápido para lo poco que puedo estar disfrutando de la vida. 

Jamás me había puesto a reflexionar la velocidad con la que vivo el día a día y lo poco que disfruto de los milagros de la vida, del resplandor del sol, de la brisa del mar, incluso hasta del murmullo de las aves, lo sé, lo sé, estoy sonando muy romantic style, pero, es algo que pocas veces y con los dedos de una mano puedo contar las veces que lo he hecho. 

Hace unas cuantas semanas, leí a un investigador que había cerrado sus redes sociales porque era adicto a ellas, me hice esa pregunta a mí mismo y como lo dicta la literatura, el primer paso de un adicto es reconocer la adicción para pedir ayuda, me negué internamente a reconocer que soy un adicto a las redes sociales, aunque mis reportes semanales de uso de la pantalla encendida del teléfono oscila entre las 4.5 y 5 horas de uso al día, no es una excusa, pero esta misma dinámica la aplico con mis estudiantes de licenciatura y me sorprendo escuchar su tiempo promedio de entre 7 y 9 horas, bueno, volviendo al tema, reconocer que soy adicto para mí es preferir estar en las redes sociales “perdiendo el tiempo” a leer un libro, procrastinar actividades por estar enfrascado viendo contenido que no suma. He ahí donde cayó mi primera reflexión, el tiempo pasa rápido mientras no lo estamos aprovechando, el tiempo se nos va como arena en las manos y jamás lo vamos a recuperar. 

Retomando la idea central del escrito del día de hoy, reflexiono la velocidad con la que vivimos, estamos enfrascados en avanzar en el coche mientras mandamos un mensaje de audio, un mensaje de texto, revisamos el correo electrónico, revisamos una reacción en las redes sociales y no prestamos atención a la actividad tan sencilla de conducir, mientras conducimos, todo lo demás puede esperar, ¿qué pasará si en 10 o 20 minutos que dura nuestro trayecto no revisamos el móvil?, me atrevo a decir que nada y si es muy importante nos van a llamar, esa es la vieja confiable. 

Recientemente, se habla sobre la propuesta de modificación de la jornada laboral a 48 h semanales, ¿qué vamos a hacer con el demás tiempo?, en verdad, ¿tendremos tiempo para disfrutar de lo más sencillo de nuestra existencia?, por ejemplo, pasar más tiempo con la esposa e hijos, con los amigos, hacer la actividad que más nos gusta o caeremos en las redes del capitalismo y tendremos un segundo trabajo. 

Esto es un buen pretexto para hacer una pausa personal y reflexionar nuestro estilo de vida, vivas donde vivas, trabajes donde trabajes, es necesario detenernos y pensar de manera crítica, ¿qué estamos haciendo?, ¿hacia dónde queremos ir?. 

El tiempo pasará y jamás regresará, ese abrazo pendiente a la persona que falleció, no volverá a suceder, esa llamada pendiente, tampoco sucederá, ese momento con tus amigos, hijos, esposa, papás, nos envuelve tanto el estilo de vida que llevamos que dejamos de lado cosas más importantes. 

Les propongo lo siguiente, detengámonos un poco y observemos a nuestro alrededor, ¿qué pasa cuándo esperamos el color verde en el semáforo?, observen a todos lados, ¿qué pasa cuándo pasamos por la calle y vemos a nuestros vecinos?, esa práctica la he hecho más de una vez y lo que más me sorprende es ver a esas generaciones de antaño sentados en sus poltronas y ver como el mundo avanza a su alrededor, observar con detenimiento los pocos niños que quedan en las calles, observar con detenimiento el rostro de su acompañante, observar con detenimiento las estrellas, disfrutar con detenimiento ese café, esa cerveza, esa canción. 

Mucho debemos de aprender de nuestros veteranos de guerra (nuestros abuelitos) ellos son sabios y nos deben de dar consejos muy atinados, no se trata de que nosotros vayamos a descubrir el hilo negro, pero su experiencia nos permitirá no cometer errores que ellos ya vivieron, hay que ser humildes para reconocer que estamos viviendo al límite. 

Dejen su opinión abajo en comentarios, qué opinan sobre su vida personal, ¿estás viviendo demasiado rápido?

Comentarios

  1. A mí me pareció un texto muy interesante porque me hizo pensar en que muchas veces vivimos demasiado rápido y no disfrutamos las cosas que tenemos en el día a día. Estamos mucho tiempo en el celular, en redes sociales, trabajando o preocupándonos por otras cosas y se nos olvida disfrutar momentos sencillos.
    También creo que es verdad que el tiempo pasa muy rápido y que muchas veces dejamos para después convivir con nuestra familia, amigos o las personas que queremos. Y cuando nos damos cuenta, ese momento ya pasó y no podemos recuperarlo.
    Me quedo con la idea de que debemos aprender a hacer una pausa y disfrutar más lo que tenemos, aunque sean cosas pequeñas como tomar un café, escuchar una canción, ver el atardecer o simplemente platicar con alguien.
    En general, creo que el texto nos hace reflexionar sobre nuestra forma de vivir y nos recuerda que no debemos estar tan preocupados por avanzar que nos olvidemos de disfrutar el camino.

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