La realidad es que es un tema en el que me había querido mantener al margen y no opinar, es un tema muy sensible para mas de uno de los que están leyendo estas líneas, hasta el día de hoy me atrevo a decir que todos hemos perdido un ser cercano, llámese familiar, amigo, conocido, compañero de trabajo y/o vecino.
La tercera ola de COVID-19 está arrasando no solo a Mazatlán, sino a todo el Estado, la región Noroeste, México, el Norte de América, el continente Americano y en todo el mundo, se habla de una mutación al virus original denominada "Variante Delta" siendo esta más contagiosa que la cepa original, pero no me crean mucho, no soy médico ni especialista de la salud, solo escribo desde una perspectiva en la que me he documentado del tema, pero, volvamos a nuestro punto de partida, la tercera ola de COVID-19.
Por ahí me tocó leer un pensamiento que decía, "no podemos evitar la tercera ola de COVID-19, así que nademos en ella", ¿nadar?, ¿quiénes están nadando sobre la corriente?, ¿quiénes están nadando contra corriente?, ¿quién está nadando sobre un barco o balsa? es muy difícil poder nadar en esta tercera ola, y lo digo de manera personal, anteriormente se pensaba que los más vulnerables era la gente mayor, gente de más de 60 años, ¿y ahora?, jóvenes de entre 20 y 35 años han perdido la batalla contra este virus, se decía "no estaban vacunados", "sólo habían recibido la primera dosis", "todavía no generaban anticuerpos" y más comentarios que creo que son desatinados. Existe también una guerra entre las vacunas y cual es mejor que otra, la realidad es que la vacuna nos protege contra la enfermedad y veámoslo desde la siguiente perspectiva, la vacuna es como tener un chaleco antibalas, pero por tener ese chaleco no voy a ir a meterme aun tiroteo, ¿están de acuerdo?, nos protege pero seguimos siendo parte de la estadística y de los estudios.
La realidad es que las anteriores dos olas de COVID-19 nos trataron de enseñar algo, hablando como sociedad en general creo que no aprendimos de esas lecciones, está tercera ola nos está cobrando factura con los intereses de tiempo atrás, creo que debemos partir desde modificar nuestros hábitos, muchas veces esperamos resultados distintos en general en nuestra vida haciendo lo mismo que siempre hemos hecho, modificar desde la alimentación, ser un poco o más saludables, hacer un poco o más ejercicio, disfrutar las pequeñas cosas que tenemos a nuestro alcance, valorar más a nuestros seres que tenemos en vida y sobre todo dar gracias por lo que tenemos.
Todas las noches le pido a Dios por el fin de esta pandemia, sin embargo se habla del regreso a clases, también se habla sobre los niños hospitalizados y que todavía no hay vacunas para ellos, creo que aquí entra nuestra responsabilidad como padres en tomar la decisión de enviarlos o no a la escuela, sea cuál sea la respuesta y la decisión que tomes es muy respetable, así que debemos ser empáticos con nuestros semejantes, lo que nos resta como sociedad es ser más unidos y cooperativos con el prójimo, lejos de juzgar o señalar, acompañarlo dentro de las posibilidades y mostrarnos con empatía ante esta situación.
Doy gracias a Dios por permitirme tener un trabajo en cual me posibilita estar trabajando desde casa desde que inició esto, admiro enormemente a quienes tienen que salir a trabajar día a día para llevar ese sustento a casa, además respeto a quienes están de fiesta y a que a pesar de esto no viven con una psicosis ante la situación que vivimos, en verdad, disfruto ver a la gente feliz, teniendo ese valor de convivir con sus familiares cercanos y no tener que esperar para poder abrazarlos como lo hago yo, y no por el miedo de enfermarme de nuevo, sino por el miedo e irresponsabilidad de ser YO quien los contagie a ellos.
Regresando al tema de las clases presenciales, juzgo y exijo al gobierno Federal, Estatal y Municipal que dote de las herramientas necesarias para que se realice un retorno sano a las aulas, pero el desenlace de esto, muchos lo sabemos y conocemos que NO van a proveer de recursos necesarios para garantizar la salud de los niños, ni mucho menos de los profesores, pero ojo, no dejemos de lado a los familiares de los niños que asistirán siendo estos los portadores del virus y quienes lo llevaran a casa. El aula es el escenario ideal para que este virus se propague en los niños quienes no tienen la suficiente capacidad para dimensionar el peligro al que serán expuestos, nuevamente repito, no juzgo a los padres quienes los manden y a quienes no, es una decisión responsable que tomarán, solo trato de mostrar una perspectiva no tan lejos de la realidad, deseando de todo corazón equivocarme y ser una persona extremista que está pensando así como producto de la información que recibimos.
La tercera ola de COVID-19 parece no ceder, los médicos tratan de concientizar sobre evitar las salidas innecesarias de casa, mientras que el gobierno desde una trinchera más segura invitan a la población a asistir a eventos masivos, claro, la decisión es personal y muy respetable. Veo muy bien que el gobierno de Mazatlán pida el certificado de vacunación para entrar a algún establecimiento, respeto también a quienes no quieren vacunarse, solo les pido ser empáticos y tomar la decisión que como sociedad sea mejor.
Me despido dando gracias a Dios por un día más de vida y un día menos para que esta pandemia finalice.
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