Es importante mencionarles que soy un un fiel católico y que después de mucho tiempo, terminé este escrito que no va dirigido a ningún sacerdote, solo hago una crítica general a todos los sacerdotes e invitarlos a la reflexión desde un punto de vista muy personal.
Carta para un Sacerdote
Estimado Sr. Sacerdote
Últimamente, he estado muy al pendiente de lo que pregona en su homilía y me atrevo hacerle los siguientes comentarios al respecto.
Estamos en un mundo actual donde las acciones dicen más que mil palabras, creo justo y necesario que se enfoque en formarnos de la mejor manera que un padre quiere para sus hijos, pero creo que, analizando un corto periodo de tiempo, sus acciones no van de acuerdo con lo usted nos habla cada domingo. Es necesario que alguien le diga lo que se percibe desde el auditorio, invitándolo a ser un poco más humilde con sus fieles. Acá abajo en las bancas podemos notar un sermón que en repetidas ocasiones nos invita a ser mejores hijos, padres de familia, esposos, amigos y compañeros de trabajo, pero ¿cuándo se le ha invitado a ser mejor sacerdote?, de ante mano, conozco ese discurso desgastado que somos seres imperfectos que lidiamos a diario con nuestros demonios, pecados y demás, pero ¿es justificable no hacer nada al respecto?
He notado que el número de personas que asisten a sus misas ha disminuido ¿se ha preguntado por qué?, ¿ha notado que el número personas que comulgan ha disminuido?, creo que en estos momentos puede estar pensando ¿Quién rayos es este que se atreve a cuestionarme? Dejémoslo como un simple feligrés que ha notado la apatía de los demás feligreses a la iglesia.
¿Qué tan cierto son todos esos rumores acerca sobre que usted mismo promueve los chismes en su comunidad? Como lo dice la pregunta, son rumores, a mí en lo particular no me constan, pero ¿Qué gana la gente con mentir sobre usted? Sé que usted tiene todos los reflectores puestos y además sé que el demonio está a la vista para tentarlo de alguna forma, pero quiero invitarlo a dejar de lado esto y hablemos de hombre a hombre, ¿Qué gana con inventar chismes?, ¿Qué gana con querer ser el que impone y no está abierto al diálogo?, ¿Qué gana con excluir a servidores poniéndolos en contra de otros servidores bajo solo percepciones?
Las comparaciones como nos han inculcado desde niños son malas, y según científicos no sirven si no para crear traumas en niños cuando a estos se les compara con sus hermanos, primos, vecinos por mejores notas o mejor comportamiento, en este caso es muy válido compararlo con otros tantos sacerdotes de la comunidad, ¿Por qué no ser más amable con la gente que le ayuda? Noto a mi alrededor una sed insaciable de espiritualidad y no de materialismo, noto una comunidad hambrienta de acercamiento con Dios y no un acercamiento con cosas banales y tan vacías.
Pero no se sienta abrumado, no solo lo cuestiono a usted, sino a todo aquel sacerdote que se identifique con estas líneas. Por qué no ser un poco más pragmático y empírico con su que hacer diario, sino puede responderme alguno de su clan, que algún sacerdote por vocación me responda y porque no el mismo Obispo, Monseñor, Cardenal o Papa, siendo este último en mención una persona de bastante humildad y sencillez que hace que ame más a Dios, pero ¿y usted?, usted no logra eso en mí, no es nada coherente con su autoridad máxima, algo completamente distinto desde la perspectiva organizacional, normalmente los directivos, gerentes o CO’s tienden a ser más groseros, arrogantes y prepotentes, mientras que sus colaboradores tienden a ser lo contrario, aquí con usted es lo totalmente opuesto, esa arrogancia va con usted y la sencillez con Francisco I.
Ahora hablemos de un poco de estadística que para eso si conozco un poco, analice sus últimos eventos ¿son los mismos que participan?, Por qué no hay nuevos, ¿son los mismos servidores? Por qué no hay nuevos o peor aún ¿porque no están los viejos?, creo que nuestra comunidad debe ir creciendo, y la tendencia que se ve en esos números tiende a ir poco a poco en picada ¿cree que su tiempo como sacerdote ya llegó a su tiempo final? Los dos sabemos que este compromiso es eterno y qué usted, no yo, usted adquirió para guiar a las ovejas descarriadas. Porque no hace un análisis intrapersonal y se cuestiona lo que está haciendo mal, o será que “chango viejo no aprende maroma nueva”, los tiempos de Dios son perfectos, si, no me queda la menor duda, hasta siento que escribiendo esto puedo estar iluminado por el Espíritu Santo, siendo necesario replantear su existir como sacerdote.
Me atrevo a decir que veo sacerdotes valientes que dejan de serlo, hablando en el contexto humano, dejan de ser sacerdotes por algo que ellos vieron necesario dejar de serlo, algunos otros los veo con mucho amor, pasión, entrega y compromiso, ¿Por qué no veo eso en usted?, ¿será acaso que no lo promueve?, ¿será acaso que usted mismo no lo siente?, eh ahí unas muy buenas preguntas para usted.
En estos momentos es importante tener más acercamiento con la comunidad que forma la iglesia, pero no se preocupe, la culpa no es toda de usted, también hay ciertos valores que se han dejado de promover en casa, como el respeto hacia los adultos, el respeto hacia sí mismo, la responsabilidad, la honestidad, el amor por la naturaleza, el amor por el prójimo, entre otros, así que no somos más que un producto que la mercadotecnia y la sociedad han creado, sin embargo, sigo insistiendo que no todos somos iguales, hay demasiados servidores en mi comunidad que veo entregados a Dios y que por amor a Dios están sirviendo, pero la mayoría la noto banal, no conozco ni quiero conocer lo que tras bambalinas vive cada una de esas personas y que luchan por ser mejor que en el pasado, pero si esas personas y usted no están dispuestas a sonreír cuando alguien con miedo o tímido se les acerca a preguntar cualquier cosa, no son dignos de que esas personas formen parte de su equipo de trabajo, al contrario veo solo a marionetas que hacen lo que les pide sin cuestionarlo para sanar sus culpas, ¿así se gana el perdón de Dios?.
Le repito, no se sienta tan abrumado por mis líneas, solo es mi opinión y la comparto con la única intención de mejorar, no es crítica constructiva, no quiero construirlo, no soy escultor ni ejemplo, sino más bien es una crítica destructiva, si pretendo destruir eso que es usted ahorita, un sacerdote vacío.
Si llegara a existir una respuesta, no me vengan con que la persona que escribe no ve el amor de Dios y que su fe está puesta en lo humano y no en lo divino, recuerden que Dios se hizo hombre a nuestra imagen y semejanza, su ejemplo fue de manera humana, no quiero seres perfectos, porque nadie lo es, más bien quiero una respuesta sincera, que se asuma la responsabilidad que adquirimos por nuestras acciones y no justificaciones de nuestros actos. Todo se resume en TESTIMONIO.
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