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Diciembre 2020

Sabemos que este diciembre es completamente diferente al de otros años, y alguien puede cuestionarme y decirme, todos los diciembre son completamente diferentes uno del otro, y si, tiene razón en esa lógica, pero partamos desde el punto de vista desde el inicio de la pandemia para nosotros los mexicanos en marzo de 2020, que si bien es cierto esto del Coronavirus o SARSCov19 se originó el Wuhan, China, en noviembre de 2019, 4 meses después se dio a conocer oficialmente que México entraría en un confinamiento inicial de algunos meses, nadie nos esperaríamos que todavía en diciembre continuáramos en confinamiento y con casos activos por esta enfermedad.

No quiero meterme en temas políticos y cuestionar las medidas de seguridad sanitaria implantadas por el Gobierno Federal y Gobierno Estatal, soy fiel seguidor de la ideología de que tiene que cuidarse quien se deba cuidar, sería imposible imponer medidas tan rígidas, pero también pienso que las medidas fueron muy flexibles, en fin, el gobierno nunca nos dará gusto en el manejo de esta situación tan complicada como es el confinamiento por la pandemia del Covid-19.

Sin embargo, quiero traer nuevamente a colación el título de este escrito “diciembre 2020”, un título llamativo y triste a la vez, es un diciembre que se vivirá diferente a lo que hemos vivido a lo largo de nuestras vidas y espero de todo corazón que sea el último de esta magnitud y sobre todo resaltar el aprendizaje que nos dejo, porque a todos, nos dejó un aprendizaje, eso si, distinto mi aprendizaje al de cada uno que lee estas líneas.

Ahora bien, cuestionemos este diciembre ¿Cuántos familiares nos faltarán en la mesa cuándo cenemos el día de navidad y año nuevo? De ese total de sillas vacías en nuestra mesa, algunos fueron víctimas de este virus tan mortal y otros por cualquier otra situación que hasta cierto punto pudiéramos justificar, estaba enfermo, padecía alguna enfermedad crónica, que se yo, algo distinto al Covid-19. La realidad es que este diciembre pinta por mucho ser diferente a cualquier otro que hayamos vivido, en las calles se escucha música, pero no con esa alegría que estábamos acostúmbranos a escuchar, lo que se escucha más y a todo volumen, es un silencio y un ánimo decaído, se notan más las luces que no iluminan las casas, sino que buscan iluminar ese vacío que tenemos en nuestros corazones por tan irremediables pérdidas. Estamos esperando que llegue la cena de navidad para convivir, pero también estamos esperando el 31 de diciembre con la firme idea de que

este 2020 finalice dejándolo en el olvido con todo lo sucedido.

Un diciembre de 2020, que platicaremos de seguro a nuestros hijos y nietos en un futuro, cuando esta situación sea incluida en los libros de historia universal, estoy seguro que nos preguntaran como fue vivir estos momentos tan difíciles, ahí cada uno de nosotros responderemos de acuerdo a nuestra perspectiva muy particular, para algunos este confinamiento fue difícil, para otros fue sencillo, para otros sirvió de vacaciones, para otros sirvió para reflexionar, en fin hay muchas situaciones que cada uno platicará en su momento desde su punto de vista personal. Hay una frase que he leído constantemente en redes sociales y que difiere un poco con palabras más o con palabras menos, “estamos en el mismo mar, pero no en el mismo barco”. Esto me ha hecho reflexionar y es verdad, estamos en este mismo mar llamado Covid-19, pero no estamos en el mismo barco, algunos desde un barco con lujos en los que no se preocupan por la comida del día a día, algunos otros que tienen miedo en salir a la calle para no contagiarse o re contagiarse,

algunos otros que tienen que salir a trabajar para buscar ese sustento diario y algunos otros que no tienen empatía con la sociedad y salen sin necesidad alguna, son muchas perspectivas en las que no profundizaré, solo pongo en la mesa de discusión para que cada uno se cuestione y reflexione.

Antes de finalizar estoy seguro que este diciembre de 2020 es un mes completamente triste, no se siente esa buena vibra que estamos acostumbrados a vivir en estas fechas, claro que se extraña esas reuniones con amigos (para los que no hemos tenido ninguna en estos momentos), claro que se extraña esas posadas y fiestas decembrinas en compañía de familiares, compañeros de trabajo, amigos de alguna actividad, se extrañará a esos familiares que visitábamos o nos visitaban en estas bonitas fechas, sin embargo tengo fe que la próxima navidad volverá a ser diferente a todas, porque extrañamos lo que acabo de mencionar, disfrutaremos de más reuniones, más posadas, más fiestas decembrinas, estoy seguro que visitaremos a esos familiares lejanos y los abrazaremos con tanta fuerza que diremos “como esperaba disfrutar de estas fiestas en tu compañía”.

El 2020 en general nos deja muchos aprendizajes, sigo firmemente creyendo en que los tiempos de Dios son perfectos y que su voluntad, aunque nunca la entendamos es por nuestro bien.

Deseo de todo corazón que se encuentren gozando de perfecta salud, les mando un fuerte abrazo a la distancia y mantengámonos positivos ante esta crisis que estamos viviendo, tanto en lo social, como en lo económico y en lo moral, de acuerdo con las noticias internacionales, hay un panorama benévolo donde las campañas de vacunación ya iniciaron en algunos países y de acuerdo con la OMS pinta un panorama esperanzador.

Espero que este diciembre de 2020 sea el último que nos toque vivir en estas situaciones y que en diciembre de 2021 disfrutemos más de esos pequeños detalles que nos regala la vida.

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo! 

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